La paternidad copera del Real sobre el City tiene algo de inexplicable. Sin embargo, el miércoles todo el mundo coincide en que las razones que llevaron al 3-0 fueron muy racionales. Una fue que Federico Valverde, con sus tres golazos, su majestad en toda la cancha y su increíble confianza fueron inesperadas en un jugador que es bueno, pero nadie pensó que fuera tan bueno.